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  El Yoga y la danza tienen muchas cosas en común, ambas artes son preservadas en la forma del arte vivo y de tradiciones vivientes y los maestros juegan un rol muy importante en la preservación del arte y en la transmisión de generación en generación.

En la historia antigua del drama y la danza en India, como establece el “Bharata Natya Sastra” o “5to veda” (circa 200 c.e), el gran tratado clásico que contiene la revelación completa, estas artes fueron definidas como “las disciplinas de la contemplación para adquirir un conocimiento superior y lograr la paz”, y el actor bailarín era un yogi realizado manifestando su maestría de la performance como en un estado de trance yógico.

Esta es una evidencia que estas dos artes y disciplinas estuvieron íntimamente unidas en el antiguo pasado. Hoy el lazo directo que unía el yoga y la danza parece haberse perdido, aunque la danza y el teatro todavía siguen siendo en potencia altamente espirituales, en la práctica actual no hay casi evidencias de este lazo con el yoga.

En el estado de Yoga Samadhi, el mas alto estado de integración mental, no debe haber separación entre el que medita, el objeto de la meditación y la meditación en si. “En este sentido la danza es una forma de yoga donde uno puede lograr el estado final de absorción total y no-dualidad y a través este estado es posible sobrepasar la dualidad entre el actor y el testigo, el bailarín performante y el publico” (Roxanne Gupta. The yoga of Indian classical dance. Inner traditions 2000)

La danza es por excelencia, una actividad devocional purificadora, en la danza como en el yoga se experimenta la disciplina, la perseverancia a través del esfuerzo constante, repetido esfuerzo y discernimiento entre el fenómeno objetivo y la energía subjetiva, sutil, “espiritual no manifestada”. Se trabaja constantemente con las fuerzas invisibles, transformando el contraste de la dualidad hacia la unidad. Como en el Hatha Yoga, uno comienza con lo más básico de la mecánica del cuerpo y gradualmente se mueve hacia los aspectos más sutiles del arte.

Otra importante similaridad entre la danza y el Yoga es que también ayuda en la experiencia de “suspender los automatismos de la mente” (Yoga chitta vrittis nirodha. Patanjali Yoga Sutra. PYS 1:2) a través de una práctica regular se desvía la mente de las atracciones mundanas y se enfoca de nuevo en su propia naturaleza.
Yoga danza es sublimidad de la acción, penetrando el espacio sagrado de las experiencias extracotidianas, lo que significa entrar en tu cuerpo y en el espacio con la consciencia y la comprensión espiritual.

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